Pedro José Mansilla Algaba
“La PAC debe ser para los agricultores que producen y para los ganaderos”, pero con especial atención a los jóvenes que se incorporan a estas actividades en un momento tan difícil como es el que están pasando estos sectores en la actualidad, especialmente el ganadero.
Tras este periodo de negociación de presupuestos de la Unión, ahora habrá que decidir lo que dejó expuesto la Comisión en sus siete reglamentos y, tras las alegaciones realizadas, como se queda la nueva PAC.
Temas clave como el porcentaje que se dedicará al greening, pero también otros temas, que a nosotros los jóvenes y más los jóvenes ganaderos nos preocupan; el tema del agricultor en activo, volviendo a decir que la PAC debe ser para el que realmente vive de la agricultura y no un “café para todos”; las ayudas a la ganadería, sector muy importante en nuestro país, que alimenta a mucha población y del cual viven muchas personas además de los ganaderos. Sobre estas ayudas las cuales son las únicas que hoy en día hacen que el sector siga resistiendo, queda mucho que decidir y esperemos que los cambios sean positivos.
Sobre el sector ganadero hay que destacar que hemos padecido un año, el más seco de la historia, con un aumento del precio de los piensos en más de un 20%, llegando a ser los precios más caros de la historia. Por este motivo, cabe destacar, que sin las ayudas este sector en años como éste echaría el cierre por completo.
Otro tema es cómo se quedará esta PAC futura, de la cual, el día que se dieron a conocer los reglamentos los jóvenes nos alegramos, son ayudas destinadas para gente como nosotros, los jóvenes, sí, esos jóvenes que deciden realizarse en la vida emprendiendo una profesión, creando su explotación, manteniendo vivo su pueblo y luchando por la conservación del medio ambiente, esto es hacerse agricultor o ganadero.
Después de alegrarnos nos hablan de recortes, ya no nos alegramos tanto. Sí, nos va a dar un pequeño porcentaje de ayuda directa pero se nos recorta el nivel de ayudas que vamos a recibir en general en nuestras explotaciones en estos años, ya sea de ejemplo la de incorporación, que si los fondos destinados a estas ayudas se recortan más, si cabe, no la llegarán a recibir ni el 10% de los jóvenes, la ayuda a los ceses anticipados que nos dejaba un hueco libre que cubrir en el campo, o las ayudas en general, que como nos recorten el montante de la PAC en más de un 20 % será más imposible aún la incorporación al sector.
Por todo lo anterior y con los documentos que tenemos al alcance, la principal damnificada de la nueva Política Agrícola Común es la ganadería y la agricultura productiva. El planteamiento que hace la PAC habla una y otra vez de superficies y nunca considera las ayudas al ganado como tales, excepto en el caso de la capa acoplada donde sugiere un 5%. Consciente de esta realidad, UPA Joven defiende que se aumente el porcentaje del presupuesto destinado a esta capa y que este se destine exclusivamente a los sectores ganaderos, ya que sino algunos quedarán tocados “de muerte” al no poder seguir el ritmo de adaptación a nuevas normativas que se les exigen. Y esto sucederá si los precios que perciben por la carne y la leche no les permiten ahorrar para hacer frente a los gastos.
Para UPA JOVEN, la PAC es una política agraria y por tanto, todos los condicionantes que determinen hacia dónde debe ir deberán ser agrarios y alimentarios. Porque ésta es su razón de ser o por lo menos antes era así. De lo contrario, será cualquier cosa menos Política Agraria.
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lunes, 25 de febrero de 2013
miércoles, 20 de febrero de 2013
Ciudadanos de Segunda
La agricultura pasa por un mal momento. Solo hay que pegar un vistazo a la prensa para darse cuenta de cómo está el panorama. Por un lado tenemos el problema de los permanentes precios bajos en origen, inseparable compañero de viaje del agricultor y ganadero, que en algunas ocasiones no llegan ni a cubrir los costes de producción. Además tenemos que sumarle dos factores más que importantes y determinantes para el futuro de la agricultura y la ganadería, que son la reforma de la PAC y por otro lado los Presupuestos Generales del Estado.
Sobre la reforma de la PAC decir que nos encontramos en un momento crítico, están en la fase definitiva de la negociación y del presupuesto y el Parlamento no da su brazo a torcer en lo que respecta a su posición a pesar de las duras críticas por parte del sector. Además del duro recorte presupuestario que se llevará a cabo y que tan perjudicial será para nuestro sector y por supuesto para el medio rural en su conjunto.
Por otra parte nos encontramos ante los presupuestos más dañinos para los agricultores y ganaderos de la historia de la democracia de nuestro país. Los nuevos presupuestos recogen un hachazo de más del 25% con respecto a los del año anterior, cuando la media del recorte del resto de ministerios es de entorno al 12%. Queda clara la apuesta que hace el gobierno actual por la competitividad de uno de los principales sectores de nuestro país cuando por ejemplo el presupuesto del ministerio de agricultura de nuestros vecinos franceses es el triple que el nuestro. Cabe destacar de estos presupuestos que una de las partidas principales del Ministerio de Agricultura como es la de desarrollo rural, es decir, la que tiene que ver en gran medida con la calidad de vida en el entorno rural se verá recortada en un 33, 7%. En estos recortes se incluye un descenso de las medidas de desarrollo rural, modernización de explotaciones así como la incorporación de jóvenes al sector lo que acarreará una pérdida de fondos comunitarios. Si perder fondos comunitarios es malo, olvidarse del relevo generacional, de la incorporación de jóvenes al sector es peor ya que supone hipotecar el futuro de la agricultura y la ganadería de nuestro país, supone agravar el problema de envejecimiento de la población rural y el abandono de cientos y miles de explotaciones por falta de relevo y por supuesto supone, a largo plazo, el abandono de los pueblo y del medio rural.
Por otro lado, a parte de los problemas inherentes de la agricultura, también nos vemos afectados en gran medida por los recortes efectuados tanto por la Gobierno de España como por los gobiernos autonómicos indiscriminados y que afectan a aquellas personas que viven en el medio rural como son el cierre de centros de salud, recorte de profesores y otros servicios sociales, el cierre de las urgencias por las noches en los pueblos o el copago del 50% en el transporte sanitario. Por ejemplo en este último caso supone para un enfermo crónico que precise diálisis y tenga que hacer 24 desplazamientos al mes, al año tendría que hacer 144 desplazamientos que tendría que costear de su bolsillo hasta el centro más cercano y en muchos casos mal comunicado o sin ningún tipo de transporte público. Es evidente que los recortes no afectan a todos por igual, cebándose en las clases más desfavorecidas y por supuesto en aquellas que viven en el medio rural siendo más discriminadas que aquellas que viven en las ciudades y convirtiéndolas en ciudadanos de segunda.
Ricardo Bayo Huersio. Presidente de UPA Joven
Sobre la reforma de la PAC decir que nos encontramos en un momento crítico, están en la fase definitiva de la negociación y del presupuesto y el Parlamento no da su brazo a torcer en lo que respecta a su posición a pesar de las duras críticas por parte del sector. Además del duro recorte presupuestario que se llevará a cabo y que tan perjudicial será para nuestro sector y por supuesto para el medio rural en su conjunto.
Por otra parte nos encontramos ante los presupuestos más dañinos para los agricultores y ganaderos de la historia de la democracia de nuestro país. Los nuevos presupuestos recogen un hachazo de más del 25% con respecto a los del año anterior, cuando la media del recorte del resto de ministerios es de entorno al 12%. Queda clara la apuesta que hace el gobierno actual por la competitividad de uno de los principales sectores de nuestro país cuando por ejemplo el presupuesto del ministerio de agricultura de nuestros vecinos franceses es el triple que el nuestro. Cabe destacar de estos presupuestos que una de las partidas principales del Ministerio de Agricultura como es la de desarrollo rural, es decir, la que tiene que ver en gran medida con la calidad de vida en el entorno rural se verá recortada en un 33, 7%. En estos recortes se incluye un descenso de las medidas de desarrollo rural, modernización de explotaciones así como la incorporación de jóvenes al sector lo que acarreará una pérdida de fondos comunitarios. Si perder fondos comunitarios es malo, olvidarse del relevo generacional, de la incorporación de jóvenes al sector es peor ya que supone hipotecar el futuro de la agricultura y la ganadería de nuestro país, supone agravar el problema de envejecimiento de la población rural y el abandono de cientos y miles de explotaciones por falta de relevo y por supuesto supone, a largo plazo, el abandono de los pueblo y del medio rural.
Por otro lado, a parte de los problemas inherentes de la agricultura, también nos vemos afectados en gran medida por los recortes efectuados tanto por la Gobierno de España como por los gobiernos autonómicos indiscriminados y que afectan a aquellas personas que viven en el medio rural como son el cierre de centros de salud, recorte de profesores y otros servicios sociales, el cierre de las urgencias por las noches en los pueblos o el copago del 50% en el transporte sanitario. Por ejemplo en este último caso supone para un enfermo crónico que precise diálisis y tenga que hacer 24 desplazamientos al mes, al año tendría que hacer 144 desplazamientos que tendría que costear de su bolsillo hasta el centro más cercano y en muchos casos mal comunicado o sin ningún tipo de transporte público. Es evidente que los recortes no afectan a todos por igual, cebándose en las clases más desfavorecidas y por supuesto en aquellas que viven en el medio rural siendo más discriminadas que aquellas que viven en las ciudades y convirtiéndolas en ciudadanos de segunda.
Ricardo Bayo Huersio. Presidente de UPA Joven
lunes, 20 de febrero de 2012
La agricultura española, comprometida
Ricardo Bayo. Presidente de UPA Joven
La agricultura se encuentra en una posición comprometida. Por un lado nos enfrentamos a una reforma de la Política Agraria Común (PAC) que, a mi entender, es un ataque frontal hacia la agricultura familiar de nuestro país. Y por otro, vemos como la Unión Europea firma un acuerdo con Marruecos en unos términos que son realmente dañinos para algunos de nuestros sectores agrarios más importantes, como la citricultura o la horticultura mediterránea.
El Parlamento Europeo, exceptuando los representantes políticos de España, unánimemente ha votado a favor de este acuerdo, lo que demuestra la ignorancia en materia de agricultura de los dirigentes europeos, que parecen desconocer por completo las repercusiones tanto económicas como sociales que acarreará este acuerdo para nuestra agricultura y para los agricultores y agricultoras que viven en los pueblos que salpican nuestro territorio, pueblos que sin agricultura serían abandonados sin remedio.
Europa impone a sus agricultores unas condiciones de producción que garantizan la sostenibilidad del medio ambiente y limita el uso de productos fitosanitarios para proteger a sus ciudadanos. Estas condiciones son cumplidas a rajatabla por todos los agricultores y por eso estamos en disposición de ofrecer unos productos de alta calidad y con total garantía de salubridad. Pero esto tiene un precio, un coste que soporta el agricultor y que incrementa por tanto los costes de producción.
Además, en Europa estamos sujetos una normativa en materia laboral que garantiza los derechos de los trabajadores con unas condiciones de trabajo dignas. Sin embargo, están firmando un acuerdo con un país sin tener en cuenta un mínimo de reciprocidad ni en materia sanitaria ni en materia social, lo que hace imposible competir en igualdad de condiciones con ellos.
Este acuerdo no es nuevo, es la renovación de uno anterior, sólo que con un aumento de los cupos de exportaciones, cupos que no se cumplieron y que fueron ampliamente superados aumentando el daño causado, ya que esta importación descontrolada provoca una bajada significativa de los precios para el productor. Ante este grave problema aduanero, la respuesta europea es nula, aludiendo que el control aduanero es competencia de cada Estado. Nosotros podríamos vigilar nuestras aduanas pero no la de otros países de la UE, entonces… ¿cómo controlamos el cumplimiento de los cupos? ¿Quién controla el acceso de nuevas plagas en Europa? Las fronteras europeas se convertirán de este modo en un coladero.
Por supuesto a esta problemática no es ajena la juventud que vive en el medio rural y que quiere hacer de la agricultura y de la ganadería su medio de vida. Acuerdos como el de Marruecos o la reforma de la PAC dificultan gravemente la viabilidad de nuestras explotaciones y comprometen nuestro medio de vida y la posibilidad de seguir viviendo en nuestros pueblos.
Pero los jóvenes no sólo nos tenemos que enfrentar a las dificultades derivadas de la problemática por la que atraviesa el sector agrario, también nos enfrentamos a otros que son intrínsecos de los pueblos, como los servicios sociales -como el educativo o sanitario-, el acceso a las nuevas tecnologías, al ocio o a la cultura que con la crisis se ven agravados relegándonos prácticamente a ciudadanos de segunda.
Los recortes efectuados por la administración agravan nuestra situación. No es lo mismo recortar un médico en una gran ciudad que en un pueblo, porque la diferencia puede ser dejar a un pueblo sin servicio sanitario. Y este ejemplo lo podemos extrapolar a cualquier otro servicio, como los educativos o transporte. Considero que son inaceptables, en los términos en los que se plantean los recortes sin criterio que está llevando a cabo la administración ya que deterioran la calidad de vida de todos los ciudadanos, pero que afectan de un modo mayor a los que vivimos en el medio rural y que teletransportan directamente al tercer mundo a algunos pequeños municipios de nuestro país.
martes, 24 de mayo de 2011
Periodo de cambio
Marta Jiménez. Vicepresidenta de UPA Joven
El mundo rural, sitios tranquilos que salpican toda la geografía española poblados de personas con ganas de trabajar y que necesitan un empujoncito para seguir adelante, para poder seguir luchando por sus explotaciones ganaderas y agrícolas y eso no se puede conseguir sin la ayuda continua de nuestras diferentes administraciones.
El mundo rural, sitios tranquilos que salpican toda la geografía española poblados de personas con ganas de trabajar y que necesitan un empujoncito para seguir adelante, para poder seguir luchando por sus explotaciones ganaderas y agrícolas y eso no se puede conseguir sin la ayuda continua de nuestras diferentes administraciones.
Cuántas veces hemos escuchado: “el campo se lleva la mitad de los presupuestos de generales de la Unión Europea” (alrededor de unos 500.000 millones de euros anuales), debería repartirse en otros sectores estratégicos que ayudarían más a nuestras economías…”, pero yo hago otra pregunta: ¿concebís un sector más estratégico que el campo?, porque no debemos olvidar un hecho muy importante y es que: ¡hay que comer!
Vivimos en una sociedad de bienestar en la que no nos falta de nada. Nuestros frigoríficos y despensas están repletos de alimentos y damos por supuesto que esto es lo normal, pero el campo vive en una situación continua de crisis, cada día más agricultores y ganaderos abandonan sus explotaciones por falta de viabilidad y corremos el peligro de un masivo abandono del sector agrícola y ganadero.
En estos días surge otra afirmación muy extendida entre la sociedad: “bueno, aunque los agricultores españoles dejaran sus actividades, con este mundo tan globalizado siempre tendríamos alimentos de cualquier otro país”, es cierto, pero vuelvo a plantear otra cuestión: si miramos al futuro, ¿de verdad nos gustaría esa realidad?
Nuestra agricultura es gastronomía y nuestra gastronomía es cultura y patrimonio muy preciado. ¿Os imagináis una paella valenciana sin arroz o verduras de la huerta levantina?, ¿un chuletón de vacas argentinas? y no castellano leonesas o asturianas por poner un ejemplo o ¿una buena comida sin un vino de cualquiera de nuestras magníficas denominaciones de origen? Yo no. Si perdemos el campo perderemos nuestra identidad cultural y por tanto nuestras raíces... Por eso me reafirmo en mi pensamiento de que el campo es un sector estratégico como el que más.
Por tanto, aprovechando que todavía están presentes las elecciones del pasado domingo 22 de mayo, creo que la implicación de los políticos en el mundo rural es fundamental para poder seguir luchando por lo nuestro, para ello deben fomentar el ingreso de jóvenes agricultores y ganaderos en este sector, aunque si bien decir que en los últimos años el número de jóvenes que se incorpora a la agricultura y ganadería ha ido aumentando, profesionalizándolos y siempre apostando por ellos, porque, que no se nos olvide una cosa muy importante la agricultura y la ganadería es un sector estratégico, que produce materias primas que luego se elaboran y transforman en nuestras industrias agroalimentarias generando empleo.
Por tanto repito que hay que hacer hincapié en tecnificar las explotaciones agrarias, para que sean más competitivas y produzcan alimentos de calidad a unos costes de producción asequibles y acordes con el nivel de vida, pero hay tres grandes enemigos para este sector:
1. Tener muy en cuenta la cadena de valor y conformación de los precios, que debería ser de abajo hacia arriba, para así tener unos precios justos en productos agroalimentarios y evitar la especulación. En este tema es imprescindible la aportación de nuestras administraciones y políticos, que deben jugar un papel fundamental.
2. La falta de asociacionismo en el medio rural. Este es un hecho que comienza poco a poco a cambiar pero aún no hemos conseguido nada, tenemos que intentar hacer ver que si no formamos un bloque y luchamos juntos por unos precios dignos estamos abocados al fracaso. Por tanto si nos agrupáramos, reduciríamos la oferta y podríamos tener unos precios justos, por tanto en España hace falta trabajar por el asociacionismo rural.
3. Y la falta de visión comercial, tenemos que empezar a ver que ya no es tanto el producir bien y de calidad, sino que también es muy importante saber hacer campañas de marketing y publicidad de nuestros productos, expandir aún más nuestras exportaciones y buscar nuevos mercados para nuestros alimentos.
¿Y qué papel jugamos los jóvenes en todo esto? Pues desde UPA Joven decimos que un papel FUNDAMENTAL. Los jóvenes cada día estamos más formados y preparados, tenemos nuevas y muy buenas ideas frenadas continuamente por un campo tradicional y estancado, por ello nuestros políticos tienen que tenernos aun más en cuenta y apreciar nuestras ganas de trabajar y nuestra ilusión por cambiar este sector tan bonito y complicado a la vez.
Los jóvenes también tenemos una mayor sensibilidad con nuestro entorno natural, sabemos de la importancia de un medio ambiente cuidado y apostamos cada vez más por una agricultura y ganadería respetuosa con el medio y que haga que nuestros hijos puedan disfrutar en el futuro de un paisaje natural, bello y limpio.
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